sábado, 24 de septiembre de 2016

EL CHALEQUITO BLANCO

El chalequito blanco que mi madre tejió 
con  la  abrigadora, lana como el amor que dio 
Las lanzaderas subían y bajaban danzarinas
tal vez, no solo de día, sino en hora vespertina 
¡Quién sabe si en otro momento, cuando desvelada estabas! 

Sus puntadas entretejían fieles marcas de tu ser
¿Serían plegarias, alegrías, remembranzas o suspiros? 
-¿Para quien con intensidad lo haces?-
                  Mi curiosidad repetía.
-No te lo puedo decir, porque sorpresa será-

Mi memoria revoloteaba, cuando Jacob entregaba
en singulares colores el manto de amor a José. 
Solo,  él que ama, crea,  entrega, se regocija...
Símbolo  para prosperidad será, cuando cubra 
El Perdón, la Misericordia y la Bondad 

Así fue como más tarde,
         a sus hermanos

  José, entre lágrimas confirmó 

¡Muchos años han pasado y en el presente estás!  
Hoy, cumples con fidelidad  para lo que fuiste creadoAbrigas, mis sueños, mis tristezas, mis clamores...
Hoy, silenciosa, inmóvil, humilde, escuchas
lo que  la Palabra con sabiduría anuncia:

El amor, que cubre multitud de fracasos 
La misericordia que al necesitado ofrece.
La  fe  certeza del Invisible
La  esperanza que no avergüenza 

Juntas  escucharemos cual oración majestuosa,
con el  chalequito arropadas la inefable  promesa,
“ En la casa de mi Padre  por largos días morarán”

En homenaje a mi madre Elvira Campos de CHIGNE
Elsa CHIGNE     22 Julio, 2016



No hay comentarios:

Publicar un comentario