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EL CHALEQUITO BLANCO
El chalequito blanco que mi madre tejió
con la abrigadora, lana como el amor que dio
Las lanzaderas subían y bajaban danzarinas
tal vez, no solo de día, sino en hora vespertina
¡Quién sabe si en otro momento, cuando desvelada estabas!
Sus puntadas entretejían fieles marcas de tu ser
¿Serían plegarias, alegrías, remembranzas o suspiros?
-¿Para quien con intensidad lo haces?-
Mi curiosidad repetía.
-No te lo puedo decir, porque sorpresa será-
Mi memoria revoloteaba, cuando Jacob entregaba
en singulares colores el manto de amor a José.
Solo, él que ama, crea, entrega, se regocija...
Símbolo para prosperidad será, cuando cubra
El Perdón, la Misericordia y la Bondad
Así fue como más tarde,
a sus hermanos
José, entre lágrimas confirmó
¡Muchos años han pasado y en el presente estás!
Hoy, cumples con fidelidad para lo que fuiste creadoAbrigas, mis sueños, mis tristezas, mis clamores...
Hoy, silenciosa, inmóvil, humilde, escuchas
lo que la Palabra con sabiduría anuncia:
El amor, que cubre multitud de fracasos
La misericordia que al necesitado ofrece.
La fe certeza del Invisible
La esperanza que no avergüenza
Juntas escucharemos cual oración majestuosa,
con el chalequito arropadas la inefable promesa,
“ En la casa de mi Padre por largos días morarán”
En homenaje a mi madre Elvira Campos de CHIGNE
Elsa CHIGNE 22 Julio, 2016