Este libro guarda en sus páginas una riqueza pedagógica, por su acuosa investigación, cuyas bases incuestionables tienen como fundamento la Biblia. Me cautiva hasta llevarme a ser partícipe activa, no sólo por su conocimiento sino, fortaleciendo mi fe, movilizándome con esperanza y ánimo, por la vigencia de la “Palabra viva”, que no cambia. Además es un indicador valioso, de nuestra madurez espiritual y poder saber, como dice la autora “qué tan efectivas somos en nuestra perseverancia y dedicación a las personas que consideramos nuestras amigas” La narración en primera persona, nos acerca a la individualidad de las protagonistas y nos traslada al tiempo y al espacio, permitiendo, que el lector haga un ejercicio obligado de contextualización con la sociedad contemporánea. Muy interesante e invalorable el uso del griego para alcanzar una verdadera connotación y significado de las palabras por ejemplo “oír”, “ekouen” donde la autora nos da un alcance muy rico de un presente sin interrupción. Ella nos dice que expresa continuidad, esto significaba, que “María de continuo escuchaba al maestro, ella tenía por costumbre hacerlo” Me conmueve ver como la condición de la mujer de esa sociedad, excluida y postergada, retoma su dignidad y valía personal con el toque del compañerismo de Jesús, quien le otorgó el privilegio de ser portadora del mensaje de la resurrección. Nos convoca, al mismo tiempo, a ser co-protagonistas de la misma misión que tuvieron los personajes en este tiempo y con esta sociedad María al ver llorar a Jesús por la muerte de Lázaro, nos recuerda, el amor que el Señor tuvo por la humanidad cuando nos dice refiriéndose a Jesús: “la muerte le dolía” Expresión muy profunda. Sin duda, la autora hace gala de su pluma literaria y sentimiento cristiano, al describir el sufrimiento del Señor camino al Gólgota, por su discípula y amiga, María Magdalena. Permite que mi actitud de lectora se vigorice y conmueva con este hecho, que es más que historia, trae consigo el toque de la transformación de vidas. El propósito de la autora se cumple cuando nos va conduciendo y animando a desarrollar los dones, que fue el estilo de vida en las protagonistas y que las lectoras tienen los elementos para la aplicación de esta pedagogía reflexiva, si así lo decidieran. En la página ocho y veintiuno se repiten los mismos conceptos: “Cuando sufrimos perdemos la perspectiva de que Él está cerca, que Él está con nosotras, que le interesamos, y que es capaz de consolarnos. 21 “Porque cuando sufrimos generalmente perdemos la perspectiva de que Jesús está vivo muy cerca de nosotras” También nos dices ¡Cuán difícil nos es identificar a Dios cuando estamos hundidas en la depresión! Tal vez explicar el por que perdemos esa perspectiva. ¿Podría asumirse al estado de vulnerabilidad del que sufre, y a una mirada introspectiva exagerada, absorta en si mismas, en el recuerdo y en el dolor? Además seria valioso dar algunos consejos para lograr enfocarnos en la perspectiva divina. Por ejemplo leer la Palabra, alabar, traer a memoria, las promesas de Jesús, cuantas veces sea necesario, recordándonos que la voluntad en ejercicio trae más ayuda que los sentimientos aislados, porque la voluntad, termina tomando el control de ellos. Lo digo porque sabemos que han sido parte de nuestra praxis. Para ampliar la riqueza de este libro ¿Que otros consejos podríamos tener para lograr “ una actitud buena aun que no podamos ver lo que esperamos” Estoy pensando en que la fe va más allá y es necesario “creer para ver” Cuando dices:” No hay nada más precioso que descubrir que Jesús el amigo por excelencia, siente en carne propia nuestro dolor. Y está allí presto a mostrar su gloria en nuestras vidas.” ¿Podrías aclararnos algunas formas cómo se llega a ese descubrimiento? Por ejemplo, para mí, seria la paz intensa e incomprensible que permite apaciguar el dolor. En la identificación que la autora tiene con María en la página once, donde menciona la creación de un poema, pienso que sería oportuno, tierno y delicioso, que se transcriban algunos, versos, o el total del poema. Me gustó mucho el mensaje tan aleccionador, bondadoso y exhortativo de la autora llamando a mantener una relación de calidad, como amigas con nuestras hermanas, ella nos dice: “No permitas que el tiempo tome la dimensión de la distancia. Construye un puente que llegue al corazón de tu hermana” Al reflexionar sobre los personajes, pensé que seria un desafió muy valioso si tuvieras un enfoque de María la madre de Jesús, pues sería revolucionario
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario