lunes, 26 de marzo de 2012

GENTE QUE CAMINA de Salvador Dellutri

Esta obra, escrita con maestría pedagógica, le garantiza al lector, llegar a la meta final, con éxito, como propuesta de vida, siempre, que siga la hoja de ruta que el autor señala. Es un libro que edifica de principio a fin. En estos tiempos que las personas tratan de rediseñar la ingeniería de sus vidas, procurando equivocarse menos y alcanzar más, podemos decir que su mensaje es de necesidad urgente.
El autor precisa, como población objetivo, a los jóvenes. Sin duda es la mejor época de la vida para hallar el equilibrio dentro de tanta desorientación social. Es la edad de los sueños, ideales, desafíos y anhelos de cambio y estos sueños se esfuman por no saber plasmarlos en el espacio y en el tiempo, que claramente explica Ezequiel. Los jóvenes, son los héroes en potencia, capaces de llegar al final de sus metas cuando alguien cautiva sus mentes. Al mismo tiempo son proclives al desaliento, a tirar todo por la borda si las cosas no salen como ellos quieren. Por eso Ezequiel pensó en este Plan de vida, no solo para ellos sino para toda persona que sinceramente, quiere vivir una la vida plena.
Al fijar la vista en la estructura del libro, comprendí, que sería difícil no leerlo, ininterrumpidamente. En mi caso, me sentí atrapada por su singularidad, objetividad y sobre todo por los fundamentos sabios de la Palabra. Allí encontramos a Jesús respondiéndonos con autoridad:
“Yo soy el camino,
Yo soy la verdad
Yo soy la vida…..”
El autor va definiendo el eje de la temática, a través del énfasis que le da al sustantivo “Camino” que se convierte en el marco lógico de la obra.
Su energía y vigor se traduce en un enfoque claro, directo, libre de lo gaseoso. No anula el tono afectivo de una invitación cálida, no impuesta, sino que sugiere y comparte, cual maestro tierno, que busca lo mejor para su discípulo. En declaraciones como: “Nosotros somos el sueño de Dios, su más grande anhelo…” nos descubre el propósito de Dios en nuestras vidas, que es convertir nuestro camino y el suyo en una sola vertiente hacia su reino.
El presente contínuo y el uso reiterativo del verbo ir, en “Gente en el camino” nos lleva a la reflexión que toca el corazón: ¿A dónde vas? ¿A donde vas? ¿A dónde vas?
Leer estas interrogantes, trajeron a mi memoria la lectura de esa gran novela historia que, en mis años juveniles leí, cuyo título era ¿Quo vadis? ¿A dónde vas? de Henryk Sienkiewiez. Los mismos cuestionamientos de “Gente en el camino”. Sin embargo, mientras el primero nos confronta con la realidad existencial, y nos lleva a tomar decisiones, la segunda solo halaga la mente y el conocimiento cultural, pero sin dejar huellas trascendentes.
Cuánto más podríamos hablar del mensaje de esta obra de gran profundidad, cuya base bíblica esta enfocada en la vida y obra del profeta Nehemias. Aprendemos de él, que si queremos alcanzar nuestros sueños, tenemos que dejar la comodidad, porque esta se convierte en un obstáculo para tomar decisiones. Si queremos seguridad, entonces debemos ir siempre en pos de esos sueños, pero insertar en ellos la búsqueda de la solución de las necesidades de otros.
La lectura me lleva a recordar conceptos vitales que deben ser mi estilo de vida cuando reflexiono y me pregunto ¿Qué le puede pasar a mi hermano si yo no intervengo?
Elsa Chigne C.